Palabras que edifican

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“¿Ayuda idónea?” (Daniel Salazar)

La Biblia hebrea (como la versión griega de la LXX) es clara desde un primer momento estableciendo plena igualdad entre el varón y la varona (mujer). Las traducciones lamentablemente ajustándose más a una perspectiva machista han interpretado la creación de la mujer como un ser subordinado al servicio del varón.

Dijimos anteriormente, en el análisis gramático, que la “ayuda” no está regida por o subordinada a “el” (recordemos que el escritor sagrado usa el término “ayuda” en su estado absoluto y no en relativo). Es necesario pasar del campo lingüístico al filosófico. Entonces, el “estado absoluto” debe definirse como existente por sí mismo y no que su existencia dependa de otro. Por ejemplo los valores. Existen por sí mismo: la honradez, la verdad, belleza etc. (a riesgo de que se nos juzgue idealistas) La traducción literal debiera ser como ayuda “igual” al (o “como el) hombre. Igual en relación al trabajo-culto, como iguales en responsabilidad ante el mandato prohibitivo de Dios. Iguales en cuanto al desarrollo mancomunado de las virtudes potenciales a la raza humana. La hominización es tarea “relacional” que vincula por igual a ambos sexos. Esta unidad entre el varón y la mujer del capítulo dos del génesis es una descripción de el modo como el capítulo 1 describe a su modo esta misma unidad “de una misma masa de barro” Dios proceda a crear al varón y a la mujer.

Vale la pena recordar que la Biblia es el fundamento de toda doctrina y teología. Estas deben aprender a subordinarse y actualizarse siempre al texto bíblico (y no al revés). Y no temer a lo que la Biblia puede plantear como desafío. Recordar que somos un pueblo que no solo nace por el poder del Espíritu de Dios sino que además somos llevados a toda verdad por el espíritu de Dios.

En este caso asistimos a un mundo que busca reivindicaciones. En el caso de igualdad de género, la Biblia tiene mucho que decirnos. El mensaje estuvo allí siempre, como un tesoro enterrado por la ignorancia, el machismo o, quizá las conveniencias religiosas. Da pena ver que los creyentes que son llamados a marcar pasos inéditos en busca de humanizar al género humano, solemos detenernos por temor al cambio. A su tiempo el Señor hará el cambio contando con sus consabidos siervos o desechándolos por ser temerosos y obstaculizar su obra. Él puede levantar hombres y mujeres de toda edad para cumplir su voluntad. Estemos trabajemos a favor de ella y no en contra de ella. Nuestro pasaje abre las puertas a lo inimaginable en todo orden de la vida humana. No dejemos que el mundo haga y a su modo, lo que la Iglesia ha sido llamada a realizar.

Nos queda como tarea ver de qué manera este concepto del Génesis se desarrolla en la teología del Nuevo testamento. Pensemos en la expresión atrevida que elimina todo límite: “Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús”. (Gal 3:28).

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"La risa" (Jorge Arias)

Según diversos estudios como los de Indiana University y Maryland School of Medicine, y los de Guillermo Ormeño de la Universidad de Chile y Robin Dunbar de la Universidad de Oxford, la risa tiene grandes beneficios:

  1. La risa disminuye la tensión muscular.  En la carcajada se activan cerca de 400 músculos.
  2. La risa aumenta la oxigenación de la piel.  Cuando nos reímos, entra el doble de aire en los pulmones.
  3. La risa regula la presión sanguínea.  Su acción continua en voz alta, expande los vasos sanguíneos, mejorando ostensiblemente el ritmo cardíaco.
  4. La risa aleja las preocupaciones de la mente, pues provoca un descenso en los niveles de cortisol, conocida como la hormona del estrés.
  5. La risa favorece la inmunidad del cuerpo, pues aumentan las células T, encargadas de nuestra defensa ante virus, bacterias y células cancerosas.   
  6. La risa en voz alta libera endorfina,  sustancia que ayuda a calmar el dolor.
  7. La risa favorece la digestión, pues aumenta el número de contracciones del diafragma, derivando en un estímulo de jugos gástricos. Además estimula las funciones del hígado, bazo y páncreas, al reducir ciertos ácidos y toxinas del organismo así como la bilis.

Así que la risa puede actuar como un ansiolítico, un calmante, un analgésico, un desintoxicante, un oxigenante, un suplemento inmunológico y un estimulante del optimismo. 

La risa es un buen antídoto contra el miedo, el enojo, la antipatía y el pesimismo.  La risa es salud.  Cuando hace tiempo solía leer las Selecciones del Reader Digest, siempre el primer artículo que buscaba era uno titulado “La risa, remedio infalible”. 

Una terapista del Centro Médico Nacional La Raza, México, comentó que un niño ríe entre 300 y 400 veces al día mientras que un adulto ríe entre 15 y 100 veces máximo.  La diferencia no se debe a una razón biológica, sino a la diferente visión que tienen del mundo, uno y otro.

Otro estudio indica que hace 60 años una persona se reía 18 minutos promedio por día.  Hoy apenas 6 minutos.  La humanidad es tres veces menos feliz y menos sana, comentó un periodista hace poco, quien agrega: -No se prive de reir, no se inhiba, no se sienta ridículo. No se sienta culpable, ni siquiera por reírse de usted mismo, le agregaría.

Aquí entonces tenemos una buena excusa para intentar volver a ser como niños, sabiendo que de los tales es el Reino de los Cielos.  El Reino de Dios no consiste en comida ni bebida sino en justicia, paz y gozo.  La Biblia nos aconseja que “por nada estemos afanosos” y  “no nos preocupemos por el día de mañana…”.  Cerca de 365 veces en la Biblia el Señor dice: ¡No temas!   Por contrapartida, el apóstol Pablo nos insta: “Regocíjense en el Señor siempre. Otra vez les digo: ¡Regocíjese!”.  Proverbios dice que “el corazón alegre hermosea el rostro”. En el consultorio de la risa encontraremos juntos en uno, al psicoanalista y  cirujano estético más económico y eficaz!

Dios está de buen humor.  Dios practica la risa (Sal. 2:4; 37:13, 59:8).  Hasta hizo que uno de sus más grandes patriarcas se llamara “risa” (Isaac).

La risa figura entre las bendiciones prometidas por Dios, tanto en el A.T. como en el N.T.: “Aún llenará tu boca de risa, y tus labios de júbilo” (Job 8:21); “Entonces nuestra boca se llenará de risa, y nuestra lengua de alabanza” (Sal. 126:2); “Bienaventurados (muy felices) los que ahora lloran, porque reirán” (Lc. 6:21). Mientras que el predicador de Eclesiastés distingue un tiempo de reir (Ec. 3:4), Lucas 10:21 lo registra a Jesús regocijándose en el Espíritu.  Esto implica que muy bien Jesús se ha reído en alta voz.  ¿Puedes imaginarte a Jesús riéndose a las carcajadas? Haz la prueba, vamos!  La risa es contagiosa…  Contagiémonos de Jesús.

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"Relaciones humanas" (Ernesto Nanni)

Las relaciones humanas son parte esencial de la vida. Nadie puede vivir sin relacionarse con el otro. JESUS vino a la tierra para tener una identificación con la humanidad y además para mostrarnos y enseñarnos como debemos tratar a otros.

Muchos de los resultados ministeriales, cuando alguien está desarrollando su labor dentro de la voluntad de Dios, no solo dependen del llamado, o del conocimiento o la formación que haya tenido sino de la capacidad de “estar en paz con todos”. No existe una frase que resuma tanto como deben ser nuestras relaciones Inter-personales como esta expresión bíblica. 

La Biblia está llena de consejos y principios que son útiles para mejorar el buen trato con los demás. Pero además y como bien lo presenta la ética cristiana, el trato con el prójimo está supeditado a la salud interior de cada uno en particular. No se puede llevar bien con otros si no se está bien con uno mismo.
Es de fundamental importancia incorporar recursos para mejorar nuestra comunicación. Es posible crecer y pulir la manera de tratar a los demás.

Los hombres no pueden vivir sin principios, normas y valores, porque ellos permiten regular la conducta en relación a los otros miembros de la comunidad. Será una importante labor mientras más reflexionemos y trabajemos en el enriquecimiento personal, tanto académico como práctico, y ademas en la posibilidad de hacer aportes en la iglesia, y en la sociedad que tanto necesita de principios cristianos. Vivimos tiempos en los que la deshumanización ha cobrado un espacio muy preponderante en el mundo entero, las pugnas y odios se acentúan en el ser humano es por eso que la proclamación de las enseñanzas de JESUS tiene que ser nuestro objetivo.

Qué importante para el Reino de Dios es fomentar un avivamiento en las relaciones humanas. El Señor Jesús hizo una oración profunda y cargada de emotividad rogando al Padre “Señor que sean uno así como Tú y Yo somos uno”. Se habla luego en las Cartas Paulinas de “tener un mismo sentir”, el sentir que hubo también en Cristo. La unidad de la iglesia es fundamental en este tiempo más que nunca para poder impactar al mundo con un estilo de vida que adolece. Hoy cada uno piensa en sí mismo, el individualismo, el egocentrismo se ha cundido sobre la faz de la tierra, mientras que nosotros llegamos con un mensaje que dice: “nadie mire por lo suyo propio sino por lo del otro” “ama a tu prójimo como a ti mismo”. 

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